Lucía de Valois y Bramante.

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Lucía de Valois y Bramante.

Mensaje por Lucía de Valois el Vie Dic 16, 2011 2:48 am

Datos básicos

Nombre completo:
-Lucía de Valois y Bramante.

Edad:
-13 años.

Nacionalidad:
-Francesa.

Clase social:
-Nobleza {Alta}.

Descripciones

Apariencia:
-Ojalá la hubieras conocido. Sí, tú, el que no creía en que pudiera existir alguien así. Porque, créeme, es absolutamente imposible que no te maravillaras al conocerla, ni el más frío de todos los que habitamos este mundo podría.

No son solo sus orbes almendrados de otoño, de azúcar tostado, los mismos que relucen en azulado candor a cada instante, los mismos que fijan su atención con templado azabache en su interior mientras esas inquietas pestañas suyas flamean acaneladas. No son solo sus labios de ninfa griega, rosados y carnosos a la par que las cerezas en época estival, porque ella es todas las estaciones en una misma persona. No es solo su nariz, equilibrio casi perfecto en su rostro que hace que su mirar sea aún más profundo, de un tacto suave y deleitable. No es solo su tez, la que con su leve tono tostado, caramelo, inquieta a todo hombre que pueda contemplarla. Es su sonrisa, ¡Oh, su sonrisa! Ese diáfano y límpido teclado que guarda el momento preciso y perfecto para hacer su aparición con melodiosas sinfonías, ese presente casi divino que te hace sentir importante con tan solo presenciarlo, ese silencioso momento que, contagiosamente, también te hace sonreír a ti.

Y su cabello, dorado al igual que la mies en los campos al amanecer, refrescante como el rocío y ondeante como la brisa a la vera del mar. Tan hermoso que casi no se puede refrenar la tentación de palparlo con la yema de los dedos y corroborar lo que de seguro es cierto. Tú, que pensabas que mis incrédulos ojos nunca podrían presenciar algo así.

¿Y sabes lo que me contesta ella cuando le digo que me encanta? Me dice que es tan imperfecta que no puede ser cierto lo que le digo; y yo, la miro con fijeza a esos ojillos de otoño y me pierdo en ellos, para contestarle una vez más “Me encantas.”. Porque no hay más cielo que el de sus fotos.

Ojalá la hubieras escuchado. Sí, tú, el que no creía que pudiera existir alguien con tanta facilidad en la palabra. Porque, créeme, es rotunda y abrumadoramente imposible que no te enamoraras de su voz, tan clara, tan dulce, tan sincera; de esas palabras que crecen como rosas en tus oídos y que hacen que tu corazón palpite con fuerza. Esas que infunden tanta confianza, ánimo, empatía y cariño; no hace falta que ella te abrace para percibir la tibieza de sus palabras y el abrigo de sus silencios. Tan alegre que darías tu vida por verla ser feliz. ¡Porque es tan concluyentemente cándida! Nunca ví persona con más madurez que ella, jamás alguien tan responsable. Un cuento de aquellos que nos contaron a todos alguna vez, un sueño entre el “Érase una vez” y el “Vivieron Felices.”

¿Y sabes lo que me contesta cuando le digo que nunca cambie? Me dice que no merece mis palabras y me sonríe, y la miro, miro su sonrisa y esta me contagia. “Nunca cambies.” Le repito y ella me abriga con su silencio. Quizás, por estas pequeñas cosas, es por lo que la quiero más día a día.
¿Sabes? En efecto, ojalá la hubieras conocido.

Spoiler:

Descripción psicológica:
-Una chica que tiene más que claro lo que quiere en la vida, muy pero que muy decidida. Cuando toma una decisión es extremadamente difícil hacerla cambiar de parecer y ello puede hacer que se la vea a veces como una persona algo cabezota. Respeta las ideas de los demás, pero para qué mentir, como a todo el mundo, le gusta tener la razón de vez en cuando.

Más impredecible que McGibber con un chicle y un alambre, es dada a sorprender a los demás con su forma de ser, a veces tan alocada y que no deja a los demás precisamente indiferentes. Lucha por lo que cree y lo que piensa, trabaja por ello y no para hasta que lo consigue; aunque a veces, no se da cuenta de que se está dando cabezazos contra una pared irrompible.

Torpe desde el mismo día que nació, herencia de su padre, aunque con los cálculos ahora es considerada más bien un prodigio. Fue elegida de entre sus hermanos por su principal virtud: La lealtad; la cuál demuestra con ternura, dulzura y cariño hacia los demás. No suele enfadarse, pero es muy temible cuando lo hace. Aun así, ella no sabe de los oscuros planes que mantienen sus padres.

Le encanta experimentar con cualquier cosa, tanto que pasa más tiempo en la consulta del médico que en clase, pues siempre tiene las rodillas peladas o algún rasguño. A pesar de ser una casa de alto linaje, le encanta salir a investigar por la noche y gastar bromas y sustos, sin ser tampoco muy consciente de los peligros que le depara la villa, porque es una recién llegada.

Cuando se enfada, lo hace de verdad. No suele pero si le pasa es porque tiene un motivo de peso y está muy pero que muy dolida. Es muy querida en su familia debido a que se ofrece a ayudar a todo el mundo, estudia como la que más y se esfuerza día a día, pero sus padres la tratan mal por ser tan bondadosa como suele.

De mayor quiere trabajar, aunque su condición de noble no se lo permita o sea mal visto, le da más bien igual y en secreto, se ha estado instruyendo con arco y flechas, espada y pistola, aunque sus progenitores no lo saben; por lo que no es en absoluto extraño que se la vea hablando de lo que le gusta estar con niños de su edad, no es una muchacha a la que le importe la condición social. Le encantan los animales extraños y la gente que sonríe mucho, como ella. Está como una verdadera cabra a veces, siempre con esa mirada soñadora y azulada. Extremadamente traviesa, pero educada. No soporta las injusticias.

Historia

Historia del personaje:
-La tercera y última hija del Barón de Saint-Jean-d'Angély, hermana pequeña de los barones Edouard y Carolina, que es la actual heredera de toda la fortuna. Su padre era un importante barón entre barones y su madre una grande de España, Magdalena de Bramante, gracias a la cuál sabe hablar español.

Nació prematura y por ello se temió por su vida en primera instancia mas todo quedó en un terrible susto, a pesar de que esto luego le acarrearía problemas de salud preocupantes a lo largo de su infancia. Se le nublaba la vista a menudo y se desmayaba con frecuencia, además de que le sangraba la nariz casi a diario.

Creció en un ambiente familiar propicio, ya que siempre fue querida por sus padres y hermanos (de estos especialmente por Carolina, que al ser la mayor siempre la cuidaba), llegando a sentir algo de admiración por su hermana.
Estuvieron juntas hasta que esta tuvo que marcharse a Suiza y la dejó junto a Edouard y al ser sus carácteres muy parecidos, al final no acabaron por llevarse del todo bien a pesar de seguir profesándose un cariño enorme debido a su parentesco. Sus extrañas enfermedades empeoraron con la marcha de Carolina y el médico recomendó a los Barones que se alejase de Saint-Jean-d'Angély también un tiempo ya que el clima húmedo no le venía nada bien.

Así que, después de mucho cavilarlo, llegaron a la decisión de que partiera a Bélgica, en donde tenían una gran amistad con el Rey y seguramente este accediera a tutelarla por un tiempo.

Allí aprendió arte, compostura, baile, bordado, música y caza entre otras cosas que se mantuvieron en secreto a los barones, arco, espada y pistola. Era bien considerada en aquel país por la Corte y al mejorar con su clima, los médicos decidieron que no se marchara de allí hasta que sus problemas de salud remitiesen. Mas lo que había detrás en verdad, era un interés en amansar fortuna por parte de sus padres y acabar, si pudiesen, con la mayor potencia: España.

Al cumplir los trece años, le llega la noticia de que su hermano Edouard sería el heredero a la fortuna familiar, lo que le causó bastante impresión pues creía a Carolina más acreditada para el puesto.
Y así fue, su hermano no era digno de la fortuna y pronto sus padres se dieron cuenta, rogándole a Carolina que volviese a Saint-Jean-d'Angély y ocupara el lugar que le correspondía como futura reina.

Contradiciendo a todos los sabios y agradeciendo enormemente al Rey de Bélgica que la hubiese acogido en su casa durante tantos años, tanto que era ya casi como un segundo padre, decidió partir a Madrid en la víspera de sus catorce con la esperanza de reencontrarse con sus abuelos maternos, los cuáles vivían allí y sabían de los maléficos planes de los padres de la muchacha, cómplices de la Marquesa de Santillana; aunque de todo esto Lucía no sabe nada.

Vive en un palacio no muy lejano de la villa, al igual que el de la marquesa y se ha negado a recibir clases particulares, quiere ir con los muchachos del lugar a la escuela, a los que trata como iguales, pues eso es lo que son.
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Lucía de Valois

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Re: Lucía de Valois y Bramante.

Mensaje por Alonso de Montalvo el Vie Dic 16, 2011 4:20 am

Expediente aceptado ^^
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Alonso de Montalvo
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